Tal vez ya no estaré junto al camino
por donde te marchaste
después de nuestro adiós siquiera dicho,
ni he de esperar que suceda el milagro
de ver como regresas.
O puede que los días de lento recorrido
hayan grabado en mí la mustia desazón
de saberte perdida para siempre.
Pero sé que en la tarde de mirar caprichoso,
mientras las amapolas se pudren por el suelo,
el aire se entremezcla con lluvia desteñida
y los besos no están
y son largas las horas
en su mudar a ciegas el tiempo de mi espacio,
siento que el corazón se me transforma
en hoja seca del otoño ambiguo
y apenas sobrevive la esperanza
de volver a la rama
que entonces cobijó mi primavera.
Y atisbo en la distancia el borde del sendero
hacia el tiempo infinito que habita entre las sombras.
(del poemario "Eternidades")
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